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A mucha gente les parece increíble que haya personas que les
"gusten los trenes", lo que algunas veces me hace parecer
un bicho raro. Esta circunstancia me ha hecho reflexionar el porque
tenemos este gusto por este medio de transporte. Siguiendo los pasos
de una aficionada, Amparo, de la que luego hablaré, emprendí la
búsqueda interior casi en plan "yoga" de las sensaciones
que hacen que el tren sea mi hobby preferido.
Mi
primer contacto con el mundo del ferrocarril de una manera
plenamente consciente de lo que iba a hacer fue cuando subí a un
Ferrobús en la hoy cerrada y desaparecida estación de Los
Merinales, cerca del barrio sevillano de Bellavista en la línea a
Utrera. El trayecto era verdaderamente corto, mis padres debían
arreglar unos papeles en la populosa localidad de Dos Hermanas, el
revisor ni siquiera pasó a cobrarnos. Antes ya había viajado en
tren al norte y según me comentan los lugares preferidos para
pasear por mí eran las estaciones y sitios donde se vieran
"pasar trenes"; yo de eso recuerdo bastante poco, pero en
mi mente se ha quedado grabado una "4000" con los colores
verde y franjas en amarillo entrando en la estación de Irún, años
mas tarde en regalo de Reyes recibí una caja de Ibertren
precisamente con la reproducción de una "4000".
Volviendo al viaje a Dos Hermanas que
se hizo por mi insistencia, pese a las desventajas de horarios y
desplazamientos, logre por fin subir a aquel Ferrobús que me hacia
"flotar" literalmente sobre los raíles. En ese primer
"encuentro" he buscado mi desmesurado interés y realmente
no encuentro explicación de que es lo que me atrajo y atrae al
ferrocarril y máxime siendo un niño, parece que es algo que se
lleva en la sangre (cuando no se encuentran razones siempre decimos
"que se lleva en la sangre").
Recientemente recibí noticias de una Web especial, que
muchos de los que navegáis por la red tendréis referencias, para
los que no la conozcáis os la recomiendo, se trata del Maquinista
de Alboraya de Amparo Ribes, la emocionante historia que nos
cuenta Amparo en su magnífica Web, la llevó a hacerse aficionada,
encontrando esa explicación a su pasión por los trenes y que
curiosamente esta también relacionada con la infancia. En el e-mail
que Amparo gentilmente me remitió me clarifica lo expuesto, os lo
transcribo literalmente:
"Soy una simple y sencilla ama de casa, que ha encontrado una
válvula de escape en este afán de localizar la locomotora Mikado
que llevo mi padre en su ultima etapa como maquinista de la Central
de Aragón de Valencia, incentivando lo que mas me gustaba cuando
era niña, escribir, y hacer volar la imaginación, mi interés por
encontrar la maquina se cimentó con mi pretensión de hacer
las paces con ella, me explico, tu me preguntas el porque no hago
mención en la web del expolio que han hecho con el material
ferroviario rodante en la Fundación de los Ferrocarriles, pienso
que para eso ya estáis los entendidos yo no se nada o muy poco
sobre el tema, solo lo que ve todo el mundo, y me van señalando las
personas con las hablo; un día dialogando con Rafael Portoles,
le comenté que habíamos quedado encantados de la visita al
museo de Vilanova y la Geltrú, el me increpo indicando que en el
dicho museo no poseían ninguna locomotora que funcionara, y así
es, pero a mi todas las cosas que allí están expuestas me
recordaban y acercaban a los tiempos de infancia, Bueno a lo que
iba; Si tengo que reprochar algo a la RENFE es la forma tan
drástica que tuvieron de sustituir las locomotoras a vapor
por las verdes de gas-oil; mi padre, como relato en la web, no pudo
o no supo adaptarse a las nuevas maquinas, y con apenas 50 años se
sumió en una depresión que le acompaño durante el resto de
su vida, en mi casa, ya no se hablaba para nada de la Mikado ni del
ferrocarril, toda mi adolescencia estuvo marcada por el
resentimiento a esa locomotora que había llevado a mi padre a ese
estado de inquietud y zozobra, Pero con el paso de los años las
contrariedades que te da la vida se ven de otra forma y pienso que
se debe extraer el lado positivo y puede que fuera para bien el
que mi padre se prejubilara.
Antes de que falleciera, ya tenia en mente localizar la Mikado y
como te he dicho, reconciliarme con ella, estuvo ligada a nosotros
durante muchos años y mi padre la quería y cuidaba como a la niña
de sus ojos, eso es lo que nos dijo el doctor que le atendía por la
depresión, nos comento que al preguntar por el a sus compañeros,
estos le relataron que Daniel quería y cuidaba a su maquina mas que
a su propia mujer, nosotras, o sea mi madre y yo, dicha afirmación
no nos extraño en absoluto, ya lo sabíamos.
A estas alturas ya se a
ciencia cierta que no voy a encontrar la Mikado pero estoy
satisfecha de haber conseguido unir a algunas personas amantes
del ferrocarril y puede que juntas pongan en funcionamiento alguna
de estas preciosas locomotoras que se pudren al intemperie, por
ejemplo la de la Factoría Alstom en Albuixech."
Como podéis comprobar nuestra amiga encontró el motivo para querer
al ferrocarril. Yo a estas alturas he desistido en la búsqueda, por
mas que he pensado no logro saber el porque. Os tengo que aclarar
que en mi familia no hay un solo ferroviario, por desgracia yo no
soy ferroviario, tan solo un aficionado que "lleva en la
sangre" el ferrocarril.
F.S.D.
- A.R.G. abril de 2002
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