Alquería (casa de campo utilizada, en este caso, para el descanso) llamada Ça Garrofa donde Amparo y su familia pasan todos los veranos habitando la mitad de la parte izquierda, la otra mitad es de un matrimonio, que al decir de Amparo, es maravilloso, ni buscándolo en candela, (como reza un dicho popular), los hubiéramos podido encontrar mejor. FOTOS DE LOS AMIGOS Pinchar para ver mas, pagina 1 fotos de amigos de la web: www, todotren.com, de Juan Enrique Gilardi, Argentina.

Maruja, mi querida y maravillosa, y desde este momento, añorada vecina, ha fallecido.

     Fue la noche del 7 de octubre de 2003, día de la Virgen del Rosario (por cierto era su Santo, ya que Maruja, en realidad, se llamaba Rosario). Yo intuía, por la enfermedad que arrastraba desde hacia varios años, que su vida iba a ser corta, pero no imaginaba que lo fuera a ser tanto.

      Pasadas las siete de la mañana del día siguiente, sonó el teléfono en mi casa: era Salvador, su marido, participándome la triste noticia. Yo, con voz entrecortada, le pregunté: “Cómo ha sido? Estaba enferma?” En lugar de decirle: “Estaba peor?”. Entonces él me explicó que Maruja le habia llamado; (ya que estaba acostada), para decirle que le faltaba el aire, tan solo unos minutos después nos dejo para siempre.

 

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         Querida Maruja, ya no podré contarte mis cosas, ni recibir tus sabios consejos. A pesar de todo, estoy feliz de que Dios te haya llevado a su lado antes de que tu enfermedad llegara a deteriorarte extremadamente.

       Tu imagen resplandece en mi memoria, con un halo cautivador; tu rostro, exteriorizaba la gran belleza interior que poseías rebosando simpatía por todos los poros de tu paralizado cuerpo.

       Todos tus amigos nos percatábamos de que Salvador y Tú estabais pasándolo mal, sin embargo mostrabais ante nosotros vuestra mejor sonrisa escuchando nuestros pequeños agobios en lugar de ser nosotros los que atendiéramos los vuestros. Ambos teníais siempre frases cariñosas y alegres que ofrecernos.

        Tu despedida tuvo lugar la mañana del 9 de octubre, en el tanatorio de la pista de Silla, un lugar bonito y acogedor, si es que se puede decir esto de un sitio así, allí, asistimos a una misa por tu eterno descanso y después, (como tu habías reivindicado en diferentes ocasiones), se incineró tu cuerpo, éramos muchos los amigos que nos reunimos para acompañar a "Salvador", (tu marido), a tus hijos, a tus queridos nietos, a tus hermanos y junto a ellos darte el ultimo adiós, creo no equivocarme al pensar que, (de poder vernos), te habría encantado.

    Me parece mentira que ya no pueda volver a ver a Maruja, la verdad, es algo que me supera. Siempre que me venia al pensamiento, según la hora, la imaginaba en un lugar u otro con su eterna sonrisa, ahora tendré que ir haciéndome a la idea de que tan solo podré revivirla en mi recuerdo, aunque ella desde donde quiera que se halle, probablemente en el cielo, si nos vea, y siga preocupándose e interesándose por todos sus familiares y amigos.

            Querida Maruja, en mi corazón, Tu recuerdo ocupará para siempre un lugar preferente: “El de mis amigos más queridos y añorados”.

  Tu vecina y amiga. Amparo.