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Alquería (casa de campo utilizada, en este caso, para el
descanso) llamada Ça Garrofa donde Amparo y su familia pasan
todos los veranos habitando la mitad de la parte izquierda, la
otra mitad es de un matrimonio, que al decir de Amparo, es
maravilloso, ni buscándolo en candela, (como reza un dicho
popular), los hubiéramos podido encontrar mejor. FOTOS
DE LOS AMIGOS

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Maruja,
mi querida y maravillosa, y desde este momento, añorada vecina, ha fallecido.
Fue la noche del 7 de
octubre de 2003, día de la Virgen del Rosario (por cierto era su Santo,
ya que Maruja, en realidad, se llamaba Rosario). Yo intuía, por la enfermedad
que arrastraba desde hacia varios años, que su vida iba a ser corta, pero no imaginaba que lo fuera a ser
tanto.
Pasadas las
siete de la mañana del día siguiente, sonó el teléfono en mi casa: era
Salvador, su marido, participándome la triste noticia. Yo, con voz
entrecortada, le pregunté: “Cómo ha sido? Estaba enferma?” En lugar de
decirle: “Estaba peor?”. Entonces él me explicó que Maruja le habia
llamado; (ya que estaba acostada), para decirle que le faltaba el aire, tan solo unos minutos
después nos dejo para siempre.
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Querida Maruja, ya no podré contarte mis cosas, ni recibir tus sabios
consejos. A pesar de todo, estoy feliz de que Dios te haya llevado a su lado
antes de que tu enfermedad llegara a deteriorarte extremadamente.
Tu imagen
resplandece en mi memoria, con un halo cautivador; tu rostro, exteriorizaba la
gran belleza interior que poseías rebosando simpatía por todos los poros de tu
paralizado cuerpo.
Todos
tus amigos nos percatábamos de que Salvador y Tú estabais pasándolo mal, sin
embargo mostrabais ante nosotros vuestra mejor sonrisa escuchando nuestros pequeños
agobios en lugar de ser nosotros los que atendiéramos los vuestros. Ambos teníais
siempre frases cariñosas y alegres que ofrecernos.
Tu despedida tuvo lugar la mañana del 9 de octubre, en el tanatorio de
la pista de Silla, un lugar bonito y acogedor, si es que se puede decir esto de
un sitio así, allí, asistimos a una misa por tu eterno descanso y después,
(como tu habías reivindicado en diferentes ocasiones), se incineró tu cuerpo,
éramos muchos los amigos que nos reunimos para acompañar a
"Salvador", (tu marido), a tus hijos, a tus queridos nietos, a tus
hermanos y junto a ellos darte el ultimo adiós, creo no equivocarme al pensar
que, (de poder vernos), te habría encantado.
Me
parece mentira que ya no pueda volver a ver a Maruja, la
verdad, es
algo que me supera. Siempre
que me venia al pensamiento,
según la hora,
la imaginaba en un lugar u otro con su eterna sonrisa, ahora tendré que ir haciéndome
a la idea de que tan solo podré revivirla
en mi recuerdo, aunque ella desde
donde quiera que se halle, probablemente en el cielo,
si nos vea, y siga preocupándose
e interesándose por todos sus familiares y amigos.
Querida Maruja, en mi corazón, Tu recuerdo ocupará para siempre un
lugar preferente: “El de mis amigos más queridos y añorados”.
Tu
vecina y amiga. Amparo.
